Duele. Duele mucho. Duele ver que todo lo que has pasado se haya quedado en nada. Como si para él nada hubiese sucedido. Como si no te conociera, como si le diera igual que lo estés pasando mal. ¿Pero sabes qué? que no hay que consentir eso. ¿Qué cómo? muy fácil, solo tienes mostrar tu sonrisa más grande, como si te diese igual, sin darle importancia, porque aunque no lo creas, lo que posiblemente más le duela es que te vea feliz después de todo lo que ha pasado. Porque no merece que alguien cómo tú derrame lágrimas por nadie.
Que esto no se acaba, en todo final, se asoma un nuevo principio a una nueva historia y hasta a lo mejor te guste más que las que ya has vivido.

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